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miércoles, 30 de diciembre de 2015

3000 destinos, 600 millones



Este año se han ido de España 3000 médicos. A todo se le puede ver el lado bueno y llegar a considerarlo una buena noticia (es un 10% menos que hace un año), pero probablemente la visión más acertada no sea esta. El hecho es que un país en el que 7000 estudiantes terminan anualmente la carrera y que forma 6000 por la vía MIR obliga a la mitad a marcharse al extranjero para sobrevivir.

¿Cuánto cuesta formar un médico?. Según la confederación estatal de sindicatos médicos, 200.000 euros. Un cálculo sencillo: este año han "pasado la frontera" 600 millones de euros.

Como cuando hablamos de millones de euros me pierdo, he hecho un ejercicio sencillo: ¿Cuánto son 600 millones?

- Lo que cuestan todos los profesores de religión cada año en España.

- Lo que le costará a Francia todo el refuerzo del dispositivo antiterrorista después de los atentados de París.

- Una décima parte de los beneficios de las eléctricas en España en 2014.

- Se podrían construir 4 aeropuertos de Castellón.

- Las CC.AA. podrían pagar todas las becas de todos los niveles de la educación y aún sobrarían 150 millones.

- Se podrían pagar las subvenciones a partidos políticos en España durante 4 años.

- Con 600 millones se mantiene la casa real, sus actos, viajes y patrimonio, durante 12 años.

- Supone algo más de una semana de prestaciones de desempleo en España en 2015.

- Se podrían pagar los sueldos de las dos plantilla íntegras del Barça y el Madrid durante tres años.

- Se pueden construir y dotar dos hospitales del tamaño del nuevo de Burgos. 

Por tanto, dependiendo de con qué lo comparemos, 600 millones de euros podrían parecer una bagatela o un desastre. 

El coste económico es, para cada uno de los implicados, el menor de sus problemas y no deja de ser anecdótico. Se trata de una sangría que es económicamente, pero también y sobre todo social y personalmente intolerable. 

Puede ser un hecho coyuntural, pero dura ya unos años. Se impone urgentemente un replanteamiento de la situación por parte de las autoridades sanitarias y los representantes del colectivo médico para evitar esas 3000 historias anuales de fracaso del sistema.












martes, 4 de marzo de 2014

Igualdad, mérito, capacidad y mediocridad



Ha aparecido recientemente la noticia de la anulación de una oposición en una universidad española por trato de favor de un candidato local.

Este sistema, basado en los principios que regulan el acceso a la Función Pública, trae causa de los artículos 23.2 y 103.3 de la Constitución Española (CE) referentes a la igualdad, mérito y capacidad y lleva años siendo aplicada en las universidades y en muchas otras oposiciones que se celebran en España. Gracias a este sistema hemos conseguido las universidades más justas del mundo que ocupan lugares punteros en los ranking mundiales. Hay prácticamente unanimidad en todas las clasificaciones: para encontrar una universidad española hay que ir a los puestos 200 a 300. Para estar orgullosos.

En la Universidad de Harvard el catedrático es el mejor de entre los candidatos y su situación en el firmamento de las universidades demuestra que ellos sí eligen a los de más mérito y capacidad, sin oposición. Es posible que sea difícil definir al mejor, pero no suele ser ni el hermano del presidente de la Diputación, ni la prima del cuñado del jefe de la caja de ahorros. Gracias a los principios de igualdad, mérito y capacidad, la universidad pública española sigue en un proceso de endogamia que la afianza en la mediocridad y la vulgaridad, tanto docente como investigadora.

Es evidente que este sistema es un fracaso. Sin embargo, viviendo en el país en el que vivimos, la alternativa de una selección a imagen y semejanza de cualquier otro país civilizado parece inviable. Seguimos en un mundo de enchufe, tráfico de influencias y otras actitudes mafiosas de defensa de la familia, ya sea política, económica o propiamente de lazos de sangre. No hay nada que hacer.

Solo el ejemplo de las escuelas de negocios nos permite ser optimistas. Aunque claro, me ha parecido siempre un contrasentido tener las mejores escuelas de negocios del mundo y estar, económicamente, donde y como estamos. A ver si es que vamos a salir de las brasas para caer en el fuego...

Creo que no hay peligro.